
Eres como un chocolate, pero no puedo comer de ti todos los días.
Si te disfruto muy seguido, voy a querer buscar otro sabor.
Y sucede que me gusto probar de tu sabor... era clásico y amargo.
Me gusto la sensación que provocas.
Con querer probé, y pasa que quiero volver a probar mas.
Lo malo es que no puedo probar de ti, cada ves que quiera...
mi conciencia la que nunca sabe lo que es bueno o malo, esa misma ahora
aparece y me dice que no puedo.
Y luego la culpa, me dice: Come... que mas da si ya lo probaste una ves
pero solo vuelve a comer cuando sientas deseos animales, esos deseos de zorra.
Y esas dos, ahora juegan a confundirme, y llegue a soñar que ahora eres tu el que desea comer de mi.
Chocolate... mi amargo y porfiada tentación
si pudiera borrar a mi otra dulce tentación seria todo mas fácil.